Por problemas de salud que venía arrastrando desde unos meses atrás, el 17 de diciembre de 2014 acabé en la consulta de un endocrino, el cual tras la más que merecida colleja que prescribió la dieta que estoy siguiendo.
En ocasiones, el estar gordo o flaco puede depender de los ojos del que mira, pero no es mi caso. Con menos de 1,70 de altura y más de 114 Kg mi IMC estaba por encima de 40, o lo que es lo mismo, Obesidad Clase III. Podemos discutir si un punto arriba o un punto abajo de lo que marcan las tablas es el ideal, pero en mi caso son más de 12 puntos de diferencia, traducido en kilos unos 40.
Hace ya unos años, allá por 2011, hice una dieta con la que me quedé en un peso bastante aceptable, pero el sedentarismo y el comer mal han hecho que llegue hasta donde estoy hoy.
- 22/12/2014
- 22/12/2014
- 22/12/2014
- 22/12/2014
No es solamente un problema estético, que también, es un problema de salud, y de los serios. Tengo la suerte de tener muy controlado el colesterol (cosas de mi metabolismo), pero soy de tensión baja y sus consecuencias se agravan con el sobrepeso. A eso hay que añadirle los problemas de espalda (tengo más barriga que una embarazada), las alteraciones del sueño (te duele la espalda al moverte, te despiertas, no duermes), y que últimamente estaba empezando a subirme el azúcar, cuando siempre había estado muy bien. Luego están las incomodidades del diario: te cansas al subir cuatro escaleras, cuesta atarse los zapatos o levantarse del sofá, y otra serie de pequeñas cosas de las que no eres consciente hasta que paras a pensar en ellas.




